Aquesta és la seva democràcia

19 03 2009




Cromel, Jornadas de Rol y Manga en la Eliana

17 03 2009

¡Buenas gentucilla!

Hace un par de fines de semana fueron las jornadas de rol y manga Cromel, en l’Eliana. Típica mierda de quedada en la que ver frikis tristes a puñados, merchadising de Naruto y Bleach, un par de consolas conectadas (con juegos de Naruto nuevamente) alrededor de las cuales se forma una nube de gente que por lo que sea no tiene una consola en su casa, puestecillos de venta clónicos que como mucho llegan a ser graciosos, actividades que dan vergüenza ajena con su mera visión… y todo lo que se puede esperar de lo que es un evento de este estilo.

Aunque bueno, no todo era mierda en este. Como reza el título, aparte de tener las típicas características de evento sobre manga… también era de rol. Esto podría añadir toda una dimensión de cosas tristes, pero te brinda la oportunidad de pasar de la mierda de tenderetes que te han montado, pedir un juego de rol y sentarte en una mesa a jugar un rato con los colegas. Punto positivo.

Pero eso no era todo, oooh no señor. Estas jornadas se distinguen del resto de cutreces organizadas en estos lares por una característica en especial, y es que… ¡acudían muchos de mis pintamonas favoritos!

Defriki, Koopa, Toni T. Morro, Fadri, Marcos Arroyo… vendiendo fanzines del WEE y otras cosas, haciendo dibujitos a petición, prostituyendose por cerveza…  eso es lo que, en mi opinión, hacen grandes a las Cromel frente a random eventillos.

Ahora voy a explicar la razón por la cual no fui. Bien podría ser una obra teatral, que se dividiría en dos actos.
Empezamos por el acto primero:

-¡Cris! Eh ¡Cris!

¿Te vienes a las Cromel?

-Lo siento, es que tengo pillado el finde.

mikknyoron

Y el segundo acto, de mayor carga emocional:

-¡Lilith! Eh ¡Lilith!

¿Te vienes a las Cromel?

-Ufff… no me apetece nada eh… paso.

mikknyoron2

Conmovedor, ¿verdad?





Hoy me apetece hablar de bazofia.

1 03 2009

salto

salto

Era evidente, inevitable, y adherente a mi persona, se llama Paolini, y me ha tocado las narices.

Llevaba ya anunciando la salida del tercer libro desde hacía tiempo, los rumores de una cuarta entrega habían sido desmentidos, y esperaba poder, al fin, concluir tan inestable trilogía. A veces me sorprendo a mí misma, pensando que Paolini haría lo que dice que va a hacer.

Tengo tantas cosas de las que hablar que no sé exactametne por dónde empezar, podría hablar de la primera impresión que tuve al ver el libro, tan esmirriado y raquítico que pensé que se reían de mi cara. Hablar del sablazo que se me clavó en el alma al comprar lo que pensé que sería mi última inversión en el impresentable del autor. Podría hablar de las miles de veces que le pregunté al dependiente si era realmente el último, y de cómo al final me respondió ”No estamos al corriente de una cuarta parte de momento.” También podría hablar de la historia insustancial que mueve el libro, los rodeos inecesarios, la escasez de acción y aburrimiento continuo… Los incoherentes giros argumentales e inservibles detalles de lso que luego no se acordará ni el autor. Podría concluir hablando de la última frase que leí del libro antes de lanzarlo contra la cama, para después arrepentirme de no haberlo lanzado contra la pared. Pero nadie va tirando billetes a las paredes, y menos un libro que me costó demasiado. ”La historia continuará y concluirá con la cuarta entrega…” No leí mucho más.

Pero no, no voy a hablar de esas cosas, voy a empezar hablando de cosas buenas, de cosas que podrían, pero que no lo hacen, compensar de algún modo las malas. Diré que a pesar de todo, el libro salió en la fecha fijada, sin retrasos. Impresionante, para qué negarlo.

Se ve a un Eragon más maduro, y más desarrollado, quizá tanto que a veces tenía la sensación de no tratar con el mismo personaje. La desastrosa situación de Eldes se mejora, e incluso se concibe una posibilidad de victoria, al contar con la ayuda de los elfos, y los enanos, que al fin salen de sus cuevas a dar la cara. Arya habla (por fin) de su pasado, aunque sólo sea un capítulo y unas pcoas líneas.

Y no voy a seguir diciendo más mentiras. El libro fue decepcionante, dando argumentos pobres y poco válidos, resolviendo dificultades que parecían infranqueables con una facilidad apabullante, destrozando lo que podría ser un bonito enigma con fuerza bruta y nada de sesera. El libro debería ser rosa, en lugar de amarillo, por los continuos desquites amorosos, y el toque de telenovela que adquiere con el padre de Eragon no tuvo precio. Al final bien podría ser el hijo del panadero. Murtagh se convierte en un pesonaje secundario y desprovisto de protagonismo, siendo relegado a ser el personaje oportunista que al autor se saca de la manga cuando lo necesita. Se abarcan temas potencialmente productivos, como parte del pasado de Angela, para dejarlos sin pies ni cabeza, y sin estructura alguna. La temática es simple y pobre, y al final tuve la sensación de que el libro no era más que un extracto del último que se había desarrollado y engrosado para poder crear una cuarta parte y meter esta chapuza entre medias.

Paolini, que de señor tiene usted poco, parece divertirse riéndose de los lectores.  Pues bien, adelante, ríase usted, que ya me encargo yo de reírme de vos.